sábado, 26 de marzo de 2011

El último verano

La tarde ya caía y se sentía el césped fresco bajo los pies, y una brisa que no solo anunciaba el fin de la tarde de piscina en el club, sino que además el fin de la temporada. Claro que, en esa tarde, nada anunciaba que sería además la última tarde de piscina al amparo del bienestar de mis padres, la última tarde despreocupada, al son del guitarreo de unos chicos, que probablemente sí regresarían la próxima temporada. Quedábamos los que nos resistíamos un poco a dejar el verano atrás. El agua de la piscina se batía calmada ya sin que hubiera algún bañista que la agitara. Y sólo algunos por aquí y por allá, aún permanecían sobre sus toallas tendidas sobre el césped, mientras el tránsito hacia y desde los camerinos, se iba haciendo más esporádico. Y ese chico, que con su guitarra entonaba una y otra vez el mismo tema que se sabía muy bien, fue grabando, sin que yo lo advirtiera, este recuerdo que se evoca instantáneo, cada vez que en la radio escucho esa canción. Fue el último verano despreocupado de mi juventud. Nunca más volví al club. Sin saberlo, dejaba atrás al son de esa melodía, los vales firmados en el bar; por un sandwich y una bebida, y los amigos que ya emprendían el vuelo como yo, hacia el futuro lleno de esperanzas e ilusiones que avisorábamos en el horizonte.





jueves, 9 de diciembre de 2010

Derecho al delirio. Eduardo Galeano

Estrellas

Quiero conmoverme con las estrellas otra vez,
allá arriba. Lejos. Otros mundos.

No quiero perder estos ojos,
ni esta vida ni este instante,
quiero respirar así,
como ahora,
como nunca.

Quisiera,
prolongar cada segundo solo un poco más,
la vida, cada momento.

sábado, 4 de diciembre de 2010


Te juro que si no me atrapas,
ahora que casi me tienes,
ahora que casi me pierdes,
ahora que casi me recuperas.
Me voy a ir despacio,
me voy a ir buscando,
un nuevo amor.

Te juro que si no te quedas conmigo ahora,
pero, ahora...
Me voy a ir mirando;
otros labios,
otras manos,
otras miradas,
otros encantos,
y me voy a dejar caer encantado,
a los pies de un nuevo amor.

Qué sienten las mujeres, las madres y las hijas,
de los centenares de hombres afganos,
destrozados por los bombardeos,
que destrozaban también,
las montañas de Afganistán.

Qué sienten,
los niños y niñas cuyos padres y madres no volvieron,
de su cautiverio en la selva de Colombia,
antes de dormirse horrorizados para siempre,
en medio del suño incomprensible de las FARC.

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Si me dejaras
contar tus lunares,
apuesto que no sabrías,
si no fuera por mí,
cuantos lunares tenías,
repartidos por toda tu piel;
pequeños, más grandes y pequeñitos,
escondidos.

Si me dejaras,
entonces yo, astrónomo de tu cuerpo,
descubriría saturno, júpiter y urano,
y las lunas escondidas,
jamás exploradas,
que orbitan un planeta mágico y desconocido.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Pasajeros del tiempo

La vida es corta amor.
Un chispazo en el eterno nada.

Tuvimos la oportunidad de conocernos,
todos los aquí presentes;
El villano, el opresor y el oprimido.
Lo justo. Lo injusto.

La felicidad también está aquí,
para acompañarnos, si queremos.

Coincidimos en el instante fugaz
que pudimos compartir,
como fraternos pasajeros de un crucero
perdido en la noche del tiempo.

Santa María, Pichilemu, 14 de octubre de 2010.