Era un circo de payasos negros.
La Razón, se llamaba el número estelar.
Sabían un chiste de lógica y otro de cordura,
también hacían una rutina de álgebra y alquimia.
El señor Corales daba latigazos a un león flaco y hambriento,
miembro honorario de la sociedad protectora de animales,
y antiguo rey de la selva.
Había dos gemelos trapecistas que vendían maní,
cepillaban al elefante,
pintaban a las mulas de cebras de gala,
y a las gallinas castellanas de pavos reales.
Vendían las entradas y las cortaban en la puerta,
y ellos mismos compraban algunas para revenderlas depués.
El equilibrista había muerto,
cuando un tony travieso consideró gracioso quitar la red.
martes, 8 de diciembre de 2009
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